12 de septiembre de 2008

No me mires, no me mires, no me, no me, no me mires

Hace días, ante la galante invitación de mi novio a una cena formal decidí maquillarme después de meses de no hacerlo.

Cuando agarré mi porta cosméticos -que parecía fábrica abandonada, con polvo y lápices sin tajar- y mientras me iba maquillando me fui preguntando: ¿por qué llevo tanto tiempo sin pintarme? ¡Si me gusta tanto! Buscaba una respuesta, y la fui encontrando poco a poco.

Mientras me ponía la base para que no se notaran mis pecas, me di cuenta de que hace tiempo que no le pongo `base´ a mis manchas emocionales, las muestro sin temor, así como las pecas, que los años me han dado y que fueron haciéndose más y más oscuras; y que también los años me habían enseñado a ocultar.

Mientras me ponía el rimel para que mis pestañas se vean más largas recordé que ya no me pongo tacos aniquiladores para verme más alta, uso zapatos cómodos, muy cómodos, como el cómodo sofá que ahora comparto cada fin de semana.

Mientras me delineaba los ojos con el lápiz negro recordé que toda la ropa que usaba para las citas era negra, para ocultar mi sobrepeso, ya no lo hago más.

Mientras me ponía el corrector de ojeras recordé que ya no uso ningún corrector de modales para no chocarme con las cosas (dígase sillas, mesas, paredes, etc etc) solía ir muy despacio y así no parecer todo lo torpe que soy, ya no lo hago más, ni lo haré. No importa cuántos moretones tenga en las piernas, caderas y brazos.

Mientras le ponía color a mis cachetes* en lugares estratégicos para que mi cara se vea más delgada, recordé que he dejado de pensar 24 horas 7 días en la dieta (para bien o para mal) y he dejado de comer poquito, según yo, para que mi novio no pensara que no me preocupaba por el evidente sobrepeso que tengo ¿desde cuándo dejé de pensar en la dieta? Oh si, ya lo recuerdo y lo recuerdo muy bien, desde que mi novio cogió mi gran rollito y me dijo: `te preocupas por este michelin**? Por favor! Si eres la mujer más hermosa del universo!´. Lo dijo con tanta sinceridad y tantas veces que le creí, así que dejé de preocuparme por el `michelin´.

Lo cierto es que sin maquillaje mis cejas son ralas, mis ojos pequeños y mis pestañas cortas, tengo muchas pecas, mis labios son delgados y mi nariz es ancha y obviamente tengo que bajar algunos kilos, además soy desordenada y me tropiezo caminando y veo mucha televisión y no leo todo lo que debería, pero no importa porque yo he abierto bien mis no-tan-grandes ojos negros y me veo maravillosa, y además he encontrado a una persona que me quiere así, no sé si por dos meses o dos años o dos décadas más, pero hoy por hoy nunca me ha pedido que baje de peso o que me maquille -en ningún sentido-, ha abierto sus grandes ojos azules para ver bien a la maravillosa novia que tiene sin maquillaje alguno y, como si fuera poco, al igual que yo, se ha lanzado a esta relación con la cara lavada.

Cuando terminé pensé: después de todo, no me gusta tanto maquillarme.

*mejillas

**rollo



Esta es la canción que ya no canto, pero es buenísima!